Durante las últimas semanas, los grupos de Práctica II “A” y “B” compartieron sus evaluaciones sobre las experiencias vividas junto a las docentes coformadoras en las escuelas asociadas.
A partir de sus palabras, se puede leer mucho más que un cierre de etapa: aparece el reflejo de lo que significa ser docente en formación, acompañar con compromiso y aprender junto a otros.
En casi todos los relatos se repite una misma idea: la importancia del acompañamiento humano. Los practicantes destacaron a aquellas maestras que abrieron sus aulas, que compartieron materiales, proyectos, dudas y alegrías; que enseñaron con paciencia y cariño; que mostraron que se puede guiar y poner límites sin levantar la voz.
Aprendieron de ellas que enseñar también es escuchar, mirar con atención, y dar lugar a las voces de quienes están aprendiendo.
Algunas experiencias comenzaron con cierta distancia o inseguridad, pero lograron transformarse con el paso de los días gracias al diálogo y al respeto mutuo. Esos procesos fueron especialmente valiosos, porque mostraron cómo la confianza se construye, cómo se aprende a convivir y a trabajar en equipo incluso en escenarios desafiantes.
Muchos destacaron también el valor del trabajo en dupla, del apoyo entre compañeros, y de las oportunidades para reflexionar sobre lo que significa enseñar hoy.
Las devoluciones también nos invitan a pensar en el papel del Laboratorio de la Práctica: un espacio que no se limita a “ir a observar”, sino que propone aprender a mirar la enseñanza con otros ojos. Mirarla para comprenderla, para analizarla, para animarse a transformarla.
Cada registro, cada reflexión, cada experiencia compartida forma parte de esa construcción colectiva que da sentido a nuestra formación como futuros docentes.
Como equipo docente, nos llena de orgullo ver cómo lograron apropiarse del sentido profundo de este espacio: la práctica como encuentro, como experiencia compartida y como posibilidad de transformación.
Agradecemos a todas las coformadoras que acompañaron este proceso, a las escuelas que abrieron sus puertas y, sobre todo, a ustedes, estudiantes, por la entrega, la sensibilidad y la mirada comprometida que pusieron en cada paso.
El Laboratorio de la Práctica no termina aquí. Cada experiencia, cada pregunta y cada descubrimiento se convierte en insumo para seguir aprendiendo, repensando y mejorando juntos.
Prof. Esteban Zimmer
La práctica nos permitió descubrir que enseñar también es escuchar, compartir y crecer junto a otros. Siento que esta etapa de la carrera nos transformó como futuros docentes. Este año, particularmente en mí, marcó el comienzo de un camino lleno de reflexión y acción.
ResponderEliminarQue bueno Aye, excelente. Reflexión y acción consituye el eje y la clave para realizar las verdaderas transformaciones en la práctica educativa.
EliminarLa práctica nos recuerda que observar no es una acción pasiva, sino una forma activa de conocer, de mirar la enseñanza con una intención crítica y reflexiva. “Aprender a mirar con otros ojos” implica salir del lugar del espectador y asumir el rol del sujeto que busca comprender los procesos educativos en su complejidad: las decisiones pedagógicas, los vínculos, las estrategias, las tensiones y los sentidos que se construyen en la práctica misma. Además, cada registro, cada devolución, cada experiencia cómo dupla e individual, se convierte en un aporte que enriquece la mirada común del grupo, favoreciendo la construcción de saberes pedagógicos desde la colaboración y el intercambio. Este año fue clave en mi recorrido en esta carrera, darme cuenta de la importancia de transformar la enseñanza desde una mirada reflexiva, crítica y comprometida con una educación más consciente y significativa.
ResponderEliminarQue buen análisis Milagros. Lo que compartis refleja tu madurez y apropiación del sentido pedagógico que tiene el laboratorio de la práctica.
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ResponderEliminarEste proceso refuerza el valor del Laboratorio de la Práctica ya que no solo es un espacio para archivar informes, sino el lugar donde somos entrenados para "aprender a mirar". Nos enseñaron a no solo ver lo que sucede, sino a preguntarnos¿ por qué? sucede, y más importante aún, a animarnos a imaginar ¿cómo podría ser diferente?.
ResponderEliminarEl apoyo entre compañeros nos da la resiliencia cuando, por ejemplo, un compañero comparte una dificultad o una duda sobre cómo manejar una situación en el aula, y el resto del grupo valida esa inquietud y ofrece soluciones, estamos creando una red de seguridad. Esto nos permite enfrentar los desafíos y comprender de manera colectiva de que ser docente en formación es inherentemente vulnerable.
Cuando observamos a una maestra que "enseña con paciencia y cariño", no solo estamos viendo una técnica; estamos viendo cómo se construye la confianza en el aula.Entonces, si nosotros, como futuros docentes, no hemos experimentado esa confianza y ese trato respetuoso, ¿cómo podremos replicarlo?. El acompañamiento humano nos modela el "ser"docente, más allá del solo "hacer" docente. Nos enseñan a escuchar, a mirar y a dar lugar a las voces, habilidades que son imposibles de aprender solo leyendo un manual.
Me pareció muy significativo porque refleja con claridad lo que implica ser docente en formación. Coincido con la idea de que la práctica no es solo un espacio para observar, sino una oportunidad para aprender junto a otros y transformar la mirada sobre la enseñanza.
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